Tuesday, March 31, 2026

«Navegando las tormentas de la vida con Marcos» Primera Semana por los Dres. Larry Rankin y Roger Swanson


Introducción y trasfondo del Evangelio de Marcos

El mensaje completo de Marcos es la Buena Nueva revelada en la vida, muerte, resurrección y presencia eterna de Jesucristo a través de Su Reinado en el Reino de Dios. Él invita a todos los cristianos a vivir con Él en Su Reino, poniendo en práctica lo que Él enseña y Sus acciones radicales mediante la fe en Él.

Cada capítulo desafía al discípulo de Cristo a crecer adoptando prácticas espirituales que lo equipan para seguir a Jesús de manera radical, tanto en la creencia como en la práctica. La formación espiritual para el cristiano consiste en caminar «el Camino» de Cristo en este mundo —así como en el venidero— a medida que nos acercamos cada vez más a Dios.

Los cristianos del primer siglo se referían a sí mismos como «el pueblo de la senda». Esa senda no se gana por mérito ni por buenas obras; se obtiene a través de la gracia extravagante y libremente otorgada por Dios. Nuestra elección consiste en seguir esa senda.

Ser cristiano no es para individualistas ni para «lo solitarios». Por esta razón, los discípulos cristianos conforman el «cuerpo de Cristo»: la comunidad de fe, la iglesia (término que significa *comunidad* —del griego *koinonía*— o *reunión*, y no un edificio de ladrillo y argamasa), tal como sucedía en el primer siglo con Marcos y los cristianos de Roma. La iglesia es la comunidad de fe, la «Comunidad Amada» (en palabras de Martin Luther King, Jr.), tanto en la tierra como en el cielo.

El Evangelio de Marcos sugiere de la senda a seguir hacia el discipulado y la formación de la comunidad de fe, tal como Jesús lo concibe.

Estos son los puntos clave:

1. Proclamar la Buena Nueva

2. Un compromiso con Cristo

3. Los actos de un discípulo

4. El poder transformador de la Buena Nueva

5. El testimonio de los discípulos sobre su relación con Cristo

En este estudio del Evangelio de Marcos, abordaremos cada uno de estos puntos dentro del contexto del propio Evangelio. Se les pedirá que lean los capítulos asignados para cada día. Tras cada lectura diaria, encontrarán preguntas sobre las cuales reflexionar. 

Asistan a la clase preparados para compartir sus respuestas, si así lo desean. Marcos transmite la urgencia de la misión como ningún otro evangelista: una urgencia por enseñar a sus discípulos a encarnar el Reino de Dios. Es el más breve de los cuatro evangelios, lo que sugiere que fue escrito con prisa y bajo una gran presión y persecución del Imperio Romano.

Marcos no pierde tiempo en ir al mero del asunto. Hay pocos detalles sobre la vida de Jesús; no se hace mención alguna de su nacimiento ni de su infancia. Marcos inicia su evangelio con la aparición repentina de Jesús en el río Jordán, junto a su primo Juan el Bautista. 

Marcos 1:1 dice: «El principio de la buena noticia de Jesucristo, el Hijo de Dios».

El Evangelio de Marcos es el primer evangelio que surge a partir de fragmentos orales y escritos de las comunidades cristianas del siglo I (las iglesias domésticas). Apareció entre los años 65 y 70 d. C. Estaba impulsado por la esperanza de que Cristo resucitado regresaría a sus discípulos yaquellos que lo habían conocido treinta años atrás.

Eran tiempos de persecución y gran incertidumbre. Jerusalén fue devastada por los romanos en el año 70 d. C. El Templo de Herodes quedó reducido a escombros. Tres años más tarde, el gran Coliseo de Roma se construyó con el botín obtenido del gran Templo.

La comunidad de fe de Jerusalén se dispersó como los Judíos por todo el Imperio romano mientras huía de la persecución y de la aniquilación total. El resultado es que surgieron comunidades de fe con sus líderes laicos ministrando a la comunidad.

Esa es la razón por título de nuestro estudio: «Navegando por las tormentas de la vida con Marcos». Dicho título fue acuñado por el psicólogo y erudito bíblico Alexander Shaia, autor de *The Four Gospel Journey for Radical Transformation* (El viaje a través de los cuatro evangelios para una transformación radical). 

Shaia presenta un argumento de que el Evangelio de Marcos fue escrito a partir de las tradiciones orales y los recuerdos de la comunidad cristiana en Roma. 

La fecha de aparición de Marcos coincide con el ascenso del emperador Nerón, un hombre desequilibrado y despótico que asesinó a miembros de su propia familia y persiguió a las minorías con total impunidad. 

El 19 de julio del año 64, un gran incendio destruyó la mayor parte de Roma. Fue el propio Nerón quien provocó el fuego, con el fin de despejar los barrios para construir un grandioso palacio. Sin embargo, el gueto judío se salvó, ya que estaba situado en una zona pantanosa.

Sin embargo, los cristianos romanos no se libraron. Sufrieron persecución y muerte. El historiador Tácito relata que fue el emperador Nerón quien convirtió a los cristianos en chivos expiatorios. Las comunidades sabían que, al seguir a Cristo, quedaban condenadas a muerte —una muerte horrible, pues eran arrojados al Circo Máximo, envueltos en pieles de animales, para ser despedazados por las bestias salvajes. Los fieles servían de combustible para las antorchas en las fiestas nocturnas que Nerón celebraba en sus jardines. 

Ellos sabían que se unirían a Cristo, compartiendo su cuerpo y su sangre como un santo sacramento, al entregar sus propios cuerpos y su sangre como ofrenda en su memoria. Cuando alguien tocaba a la puerta deuna casa, todos los que se hallaban dentro sabían que había llegado el momento de prepararse para morir, como mártires (testigos) de su Señor. 

Se desconoce la identidad del autor del Evangelio de Marcos; sin embargo, la tradición nos dice que el escritor era un joven —quizás un adolescente— en la época del ministerio de Jesús, y que fue uno de los seguidores que aguardaron en el Cenáculo la venida del Espíritu Santo. 

Observemos, tal como se ha mencionado, que una de las frases más recurrentes en Marcos —a medida que Jesús pasa de una actividad a otra— es «e inmediatamente»; esta expresión aparece citada 41 veces a lo largo del Evangelio. La urgencia que se percibe en Marcos es equiparable a la urgencia que muchos sienten respecto a la Iglesia en el presente y en el futuro. 

¿Sigue siendo relevante el cristianismo en medio del caos en el que se halla inmersa nuestra sociedad actual? 

¿Son nuestras circunstancias tan distintas, en realidad, de las que vivieron los cristianos del siglo I bajo el yugo del Imperio Romano? 

¿Estaríamos nosotros dispuestos a morir simplemente por proclamar: «Jesús es el Señor», en vez de decir: «El emperador Claudio es el Señor»?

Quizás nosotros, como discípulos cristianos, no tengamos que morir físicamente por nuestra fe en Cristo; no obstante, podemos ser sus mártires vivientes al discipular a otros y compartir el amor del Cristo resucitado en sus vidas. 

Sin embargo, ¿somos lo suficientemente fuertes para hacerlo si se presentan tales circunstancias? 

¿Estamos preparados para afrontar el sufrimiento en aras del Evangelio? 

Y aun cuando lleguemos a sufrir por cualquier motivo, ¿sabemos acaso cómo utilizar los recursos que Jesús ya nos ha otorgado para «navegar a través de las tormentas de la vida»? 

Finalmente, Marcos utiliza las travesías por el lago tempestuoso (Galilea) y la vida en el entorno hostil del desierto como metáforas que 

Cristo emplea para enseñarnos cómo salir victoriosos al otro lado, como personas que viven en el Reino del Presente y para siempre. 

Marcos nos guía a través de nuestro sufrimiento y nos infunde fortaleza para el viaje por la senda guiado por Jesús. 

«Aunque camine por el valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estás conmigo; tu vara y tu cayado me infunden aliento». Salmo 23:4

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