Saturday, February 28, 2026

"Jesús el Provocador"

Predicado en la Iglesia Metodista Unida de San Marcos, Lakeland, Florida EE. UU.

Marcos 1:14-15

Introducción

Para comprender la vida y el ministerio de Jesús, debemos conocer el contexto en que el vivió. Era una época en la que poderosas fuerzas políticas y religiosas abusaban del pueblo de Israel, especialmente de los pobres y los indefensos. Jesús vino para liberarlos de su opresión, anunciando la presencia del Reino de Dios en la tierra tal como es en el cielo. Su Reino era para toda la humanidad, no solo para unos pocos elegidos.

Su Reino representaba un desafío directo al Imperio Romano y a las autoridades del Templo, pues el Reino de Dios vencería a sus propios reinos.

El mensaje de Jesús era liberadora, pero ponerlo en práctica resultaba un gran riesgo.

«Después de que Juan fue arrestado, Jesús fue a Galilea proclamando las buenas nuevas de Dios y diciendo: “El tiempo se ha cumplido y el reino de Dios se ha acercado; arrepiéntanse y crean en las buenas nuevas”». Marcos 1:14-15

Su Reino ofrecía salvación, tanto eterna como terrenal, a todos aquellos que lo recibían. Uno podía sufrir e incluso morir por seguirlo.

«Yo he venido para que tengan vida, y la tengan en abundancia». Juan 10:10

«Si alguno desea venir en pos de mí, que se niegue a sí mismo, tome su cruz y me siga. Porque el que quiera salvar su vida, la perderá; y el que pierda su vida por causa mía, la hallará». Mateo 16:24-25

El mensaje de Jesús representaba una amenaza tan grande para los poderosos que, finalmente, Jesús fue ejecutado en una cruz romana. Él entregó su vida para vencer a los poderes y salvar a la humanidad. Su muerte resultó victoriosa. Él eligió morir y volver a vivir junto con toda la humanidad.

Recuerdo que, cuando era niño y asistía a la escuela dominical, la maestra sostenía un cartel con la imagen de un hombre blanco de rasgos europeos que cargaba sobre su hombro a un cordero que había rescatado. Esa imagen transmitía la impresión de que Jesús era dulce, apacible e impotente; como si hubiera venido únicamente para salvarnos de nuestros pecados personales.

Lo más probable es que la imagen real de Jesús fuera la de un hombre de unos treinta años, de piel morena, cabello negro, ojos oscuros y nariz de rasgos árabes. Es cierto que el talante de Jesús era el de un hombre lleno de amor y compasivo, pero también era un hombresevero, e incluso se mostraba airado con aquellos que se aprovechaban de los marginados. Era valeroso y provocaba a sus adversarios, a sabiendas de que su presencia y sus acciones lo conducirían a la Cruz.

Jesús tenía un plan de acción diseñado para provocar a los poderosos, al tiempo que defendía a los pobres, a los marginados, a los ignorados y a los invisibles. Sus provocaciones no eran de índole política, sino intencionadas. Sin embargo, sus adversarios interpretaron sus palabras y sus actos como algo político y subversivo.

Jesús se enfrentó con cuatro adversarios:

El Imperio Romano

El Imperio Romano constituía de un sistema militar y político más poderoso y despiadado del mundo antiguo. La democracia no existía, ni los derechos civiles, ni los tribunales de justicia. Toda disidencia era aplastada. El 90 % de la población conformaba la fuerza laboral y realizaba todo el trabajo, enriqueciéndose así al 10 % adinerado. Muchos eran esclavos de por vida; otros, siervos por contrato o arrendatarios agrícolas. Ese 90 % pagaba impuestos exorbitantes, mientras que el 10 % restante no pagaba ninguno. Los funcionarios corruptos cobraban favores, compraban títulos y pagaban sobornos para obtener estatus y poder.

Los herodianos

Los herodianos eran una facción política judía que respaldaba a la dinastía herodiana, favoreciendo la colaboración con Roma en aras de la estabilidad política y el poder. Se oponían a Jesús, al considerarlo como una amenaza para sus intereses, y conspiraron en dos ocasiones con los fariseos para darle muerte. Seguían el legado de Herodes el Grande, quien intentó asesinar a Jesús en Belén, pero que, en su lugar, masacró a los inocentes.

Herodes Antipas, a quien Jesús llamó «el zorro» era hijo de Herodes el Grande. Fue él quien mandó decapitar a Juan el Bautista y quien entregó a Jesús a Pilato para que fuera ejecutado.

«En aquel mismo momento se acercaron unos fariseos y le dijeron: "Aléjate de aquí, pues Herodes quiere matarte"». Él les dijo: «Id y decidle a ese zorro de mi parte: “Mira, hoy y mañana expulso demonios y realizo curaciones, y al tercer día termino mi obra”». Lucas 13:31-32.

Las autoridades religiosas

Los fariseos

Los fariseos eran una influyente secta religiosa judía de la época de Jesús, conocida por su estricta adhesión al Torá (los primeros cinco libros de las Escrituras hebreas, atribuidos a Moisés) y a sus numerosas restricciones morales y piadosas. Se apartaban de los demás judíos en busca de pureza espiritual. Los fariseos esperaban que el pueblo cumpliera 613 leyes. Cuando no lograban cumplirlas, los fariseos declaraban que eran pecadores, indignos de ser aceptados por Dios. Para ganarse el favor de Dios, debían expiar sus pecados en el Templo comprando animales para el sacrificio a precios elevados. Los fariseos administraban los mercados de animales y gestionaban los fondos, de los cuales a menudo robaban.

Jesús dijo: «Atan cargas pesadas y difíciles de llevar, y las ponen sobre los hombros de los demás; pero ellos mismos no están dispuestos a mover ni un dedo para desplazarlas». Mateo 23:4

En cambio, Jesús redujo las 613 leyes de los fariseos a dos.

«Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente». Este es el mandamiento más grande y el primero. Y el segundo es semejante a este: «Amarás a tu prójimo como a ti mismo». De estos dos mandamientos dependen toda la Ley y los Profetas». Mateo 22:37-40

Y para responder a aquellos que lo acusaban de abolir las leyes:

«No piensen que he venido a abolir la Ley o los Profetas; no he venido a abolir, sino a cumplir». Mateo 5:17

«Un día de reposo, Jesús pasaba por los campos de cereales y, mientras avanzaban, sus discípulos comenzaron a arrancar espigas. Los fariseos le dijeron: “Mira, ¿por qué hacen lo que no está permitido hacer en el día de reposo?”. [...] Entonces él les dijo: “El día de reposo fue hecho para el ser humano, y no el ser humano para el día de reposo; así que el Hijo del Hombre es Señor incluso del día de reposo”». Marcos 3:23-27

La afirmación de Jesús de ser el Señor del día de reposo dejaba claro que él venía a derrocar a los poderes establecidos e inaugurar su Reino.

Los saduceos

Los saduceos eran una secta aristocrática y sacerdotal que también controlaban las actividades del Templo en Jerusalén. También se apropiaban ilícitamente del dinero recaudado por la compra de animales para los sacrificios. Gozaban de influencia política ante los romanos.

Las autoridades políticas y religiosas mantenían su *statu quo* para permanecer en el poder.

La mera existencia de Jesús representaba una amenaza para ellos.

Fueron ellos quienes convirtieron a Jesús en una figura política, pues esa era la única manera en que lograban comprender sus enseñanzas, sus milagros y sus sanaciones. Y esa era la manera de que Jesús llamara la atención de Roma.

Cuando el ángel Gabriel se apareció a María y le anunció que daría a luz al Salvador del mundo, ella proclamó que su hijo pondría el mundo patas arriba en aras de la justicia y la rectitud.

«Mi alma glorifica al Señor, y mi espíritu se regocija en Dios, mi Salvador... Él ha dispersado a los soberbios en la presunción de sus corazones. Ha derribado a los poderosos de sus tronos y ha exaltado a los humildes; ha colmado de bienes a los hambrientos y ha despedido con las manos vacías a los ricos». Lucas 1:46-53

Jesús nació, creció y vivió bajo la opresión del Imperio romano y de reyes corruptos. Su vida estuvo siempre en peligro.

Por ejemplo, José y María se vieron obligados a viajar desde Nazaret hasta Belén para pagar impuestos exorbitantes, por orden del emperador Augusto.

El rey Herodes el Grande temía que este niño le arrebatara el trono. Al no encontrar a Jesús, Herodes ordenó la matanza de los inocentes.

La Sagrada Familia huyó a Egipto para salvar sus vidas, viviendo como refugiados políticos, indocumentados y empobrecidos, en medio de la incertidumbre.

El rey Herodes Antipas mandó decapitar a Juan el Bautista y entregó a Jesús al gobernador romano para que fuera condenado y crucificado.

Jesús emprendió una misión peligrosa

El objetivo del Reino de Dios era lograr que las personas «dieran un giro a sus vidas» (en griego: *metanoia*) y creyeran en la Buena Nueva. El Reinado de Dios era más poderoso que los reinos de este mundo. Por esa razón, Jesús representaba una amenaza tan grande para ellos. 

«Entró de nuevo en la sinagoga, y había allí un hombre que tenía una mano seca. Lo observaban para ver si lo curaba en sábado, con el fin de acusarlo. Y le dijo al hombre que tenía la mano seca: "Ponte de pie". Luego les dijo: "¿Es lícito hacer el bien o hacer el mal en sábado? ¿Salvar una vida o matar?". Los fariseos salieron e inmediatamente conspiraron con los herodianos contra él, buscando la manera de destruirlo». Marcos 3:1-4, 6

Jesús es puesto a prueba en su lealtad al imperio

Algunos fariseos y herodianos intentaron tenderle una trampa para que cometiera traición contra el imperio.

«¿Es lícito pagar impuestos al César o no? ¿Debemos pagarlos o no?». Pero, conociendo su hipocresía, les dijo: «¿Por qué me ponéis a prueba? Traedme un denario y dejadme verlo». Y le trajeron uno. Entonces les dijo: «¿De quién es esta imagen y esta inscripción?». Respondieron: «Del César». Jesús les dijo: «Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios». Y quedaron totalmente asombrados de él.».Marcos 12:14-17

Jesús afirmó, en efecto, que todas las monedas del imperio y el imperio mismo incluida pertenecían al César. Lo que no dijo, implicado, fue que Dios es el dueño de todos los imperios, incluido el del César. Los presentes que conocían los salmos recordaron el Salmo 24:1: «Del Señor es la tierra y todo lo que hay en ella».

De camino a Jerusalén, les dijo a sus discípulos:

«que el Hijo del Hombre debía padecer grandes sufrimientos, ser rechazado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, ser ejecutado y, después de tres días, resucitar. Dijo todo esto con total franqueza. Entonces Pedro lo tomó aparte y comenzó a reprenderlo. Pero Jesús, volviéndose y mirando a sus discípulos, reprendió a Pedro y le dijo: "¡Ponte detrás de mí, Satanás! Porque no tienes la mente puesta en las cosas divinas, sino en las humanas"». Marcos 8:31-33

Sin embargo, los discípulos no lo comprendieron del todo hasta que Jesús resucitó. Pedro le suplicó que no fuera. Con indignación, Jesús reprende a Pedro por interponerse en su camino —tal como lo haría Satanás—, impidiéndole completar su misión en la tierra.

Jesús firma su propia sentencia de muerte

«Luego llegaron a Jerusalén. Y él entró en el Templo y comenzó a expulsar a los que vendían y a los que compraban en el Templo; volcó las mesas de los cambistas y los puestos de los que vendían palomas... «¿Acaso no está escrito: "Mi casa será llamada casa de oración para todas las naciones"?» Pero ustedes lo han convertido en una guarida de ladrones. «Y cuando los sumos sacerdotes y los escribas... buscaban la manera de matarlo, pues le tenían miedo, porque toda la multitud estaba maravillada con su enseñanza». Marcos 11:15-18

Jesús es capturado, juzgado y condenado a muerte

«Así que Pilato, queriendo complacer a la multitud, les puso en libertad a Barrabás; y, después de haber flagelado a Jesús, lo entregó para que fuera crucificado». Marcos 15:15

Él resucitó 

La mayor motivación para que los primeros cristianos arriesgaran sus vidas, siguieran a Jesús y enfrentaran la muerte fue la resurrección de Cristo. Su resurrección está al alcance de todos. Sin embargo, el discipulado cristiano tiene su precio. 

«Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame». Marcos 8:34 

Dos jóvenes sabían lo que estaba en juego cuando decidieron seguir a Jesús. Eran cristianos del Sermón del Monte», que vivían conforme a dicho sermón. Pagaron el precio supremo por desafiar a los poderes. Dietrich Bonhoeffer, teólogo y pastor alemán, perdió la vida por conspirar para asesinar a Hitler. Él dijo: «Cuando Cristo llama a un hombre, le invita a morir». 

 Martin Luther King predicó la noche antes de ser asesinado: «Como cualquier persona, me gustaría vivir una vida larga. La longevidad tiene su lugar. Pero eso no me preocupa ahora. Solo quiero hacer la voluntad de Dios». 

Existen muchas formas en las que podemos morir como mártires (testigos) junto a Jesús sin pagar el precio supremo. Podemos morir al pecado personal. Podemos enfrentar con la verdad a los poderes. Podemos realizar obras de justicia junto a aquellos que se encuentran en los márgenes de la sociedad. 

¡Desafíen a los reinos de este mundo! ¡Agiten las aguas! ¡Enturbien la calma! ¡Causen «buenos confrontamientos»! como dijo Juan Lewis líder del movimiento de derechos civiles en los Estados Unidos, ¡Enfádense! ¡Digan la verdad hacia el poder! ¡Sean audaces! ¡Pasen de las palabras a los hechos! ¡Pónganse de pie, no se queden sentados! ¡Marchen! ¡Asuman riesgos! ¡Vivan el Sermón del Monte, en vez de limitarse a rendirle homenaje de labios! 

¡Únanse a Jesús y transformen el mundo!

Friday, February 27, 2026

«Navegando las tormentas de la vida con Marcos» Primera Semana por los Dres. Larry Rankin y Roger Swanson


Introducción y trasfondo del Evangelio de Marcos

El mensaje completo de Marcos es la Buena Nueva revelada en la vida, muerte, resurrección y presencia eterna de Jesucristo a través de Su Reinado en el Reino de Dios. Él invita a todos los cristianos a vivir con Él en Su Reino, poniendo en práctica lo que Él enseña y Sus acciones radicales mediante la fe en Él.

Cada capítulo desafía al discípulo de Cristo a crecer adoptando prácticas espirituales que lo equipan para seguir a Jesús de manera radical, tanto en la creencia como en la práctica. La formación espiritual para el cristiano consiste en caminar «el Camino» de Cristo en este mundo —así como en el venidero— a medida que nos acercamos cada vez más a Dios.

Los cristianos del primer siglo se referían a sí mismos como «el pueblo de la senda». Esa senda no se gana por mérito ni por buenas obras; se obtiene a través de la gracia extravagante y libremente otorgada por Dios. Nuestra elección consiste en seguir esa senda.

Ser cristiano no es para individualistas ni para «lo solitarios». Por esta razón, los discípulos cristianos conforman el «cuerpo de Cristo»: la comunidad de fe, la iglesia (término que significa *comunidad* —del griego *koinonía*— o *reunión*, y no un edificio de ladrillo y argamasa), tal como sucedía en el primer siglo con Marcos y los cristianos de Roma. La iglesia es la comunidad de fe, la «Comunidad Amada» (en palabras de Martin Luther King, Jr.), tanto en la tierra como en el cielo.

El Evangelio de Marcos sugiere de la senda a seguir hacia el discipulado y la formación de la comunidad de fe, tal como Jesús lo concibe.

Estos son los puntos clave:

1. Proclamar la Buena Nueva

2. Un compromiso con Cristo

3. Los actos de un discípulo

4. El poder transformador de la Buena Nueva

5. El testimonio de los discípulos sobre su relación con Cristo

En este estudio del Evangelio de Marcos, abordaremos cada uno de estos puntos dentro del contexto del propio Evangelio. Se les pedirá que lean los capítulos asignados para cada día. Tras cada lectura diaria, encontrarán preguntas sobre las cuales reflexionar. 

Asistan a la clase preparados para compartir sus respuestas, si así lo desean. Marcos transmite la urgencia de la misión como ningún otro evangelista: una urgencia por enseñar a sus discípulos a encarnar el Reino de Dios. Es el más breve de los cuatro evangelios, lo que sugiere que fue escrito con prisa y bajo una gran presión y persecución del Imperio Romano.

Marcos no pierde tiempo en ir al mero del asunto. Hay pocos detalles sobre la vida de Jesús; no se hace mención alguna de su nacimiento ni de su infancia. Marcos inicia su evangelio con la aparición repentina de Jesús en el río Jordán, junto a su primo Juan el Bautista. 

Marcos 1:1 dice: «El principio de la buena noticia de Jesucristo, el Hijo de Dios».

El Evangelio de Marcos es el primer evangelio que surge a partir de fragmentos orales y escritos de las comunidades cristianas del siglo I (las iglesias domésticas). Apareció entre los años 65 y 70 d. C. Estaba impulsado por la esperanza de que Cristo resucitado regresaría a sus discípulos yaquellos que lo habían conocido treinta años atrás.

Eran tiempos de persecución y gran incertidumbre. Jerusalén fue devastada por los romanos en el año 70 d. C. El Templo de Herodes quedó reducido a escombros. Tres años más tarde, el gran Coliseo de Roma se construyó con el botín obtenido del gran Templo.

La comunidad de fe de Jerusalén se dispersó como los Judíos por todo el Imperio romano mientras huía de la persecución y de la aniquilación total. El resultado es que surgieron comunidades de fe con sus líderes laicos ministrando a la comunidad.

Esa es la razón por título de nuestro estudio: «Navegando por las tormentas de la vida con Marcos». Dicho título fue acuñado por el psicólogo y erudito bíblico Alexander Shaia, autor de *The Four Gospel Journey for Radical Transformation* (El viaje a través de los cuatro evangelios para una transformación radical). 

Shaia presenta un argumento de que el Evangelio de Marcos fue escrito a partir de las tradiciones orales y los recuerdos de la comunidad cristiana en Roma. 

La fecha de aparición de Marcos coincide con el ascenso del emperador Nerón, un hombre desequilibrado y despótico que asesinó a miembros de su propia familia y persiguió a las minorías con total impunidad. 

El 19 de julio del año 64, un gran incendio destruyó la mayor parte de Roma. Fue el propio Nerón quien provocó el fuego, con el fin de despejar los barrios para construir un grandioso palacio. Sin embargo, el gueto judío se salvó, ya que estaba situado en una zona pantanosa.

Sin embargo, los cristianos romanos no se libraron. Sufrieron persecución y muerte. El historiador Tácito relata que fue el emperador Nerón quien convirtió a los cristianos en chivos expiatorios. Las comunidades sabían que, al seguir a Cristo, quedaban condenadas a muerte —una muerte horrible, pues eran arrojados al Circo Máximo, envueltos en pieles de animales, para ser despedazados por las bestias salvajes. Los fieles servían de combustible para las antorchas en las fiestas nocturnas que Nerón celebraba en sus jardines. 

Ellos sabían que se unirían a Cristo, compartiendo su cuerpo y su sangre como un santo sacramento, al entregar sus propios cuerpos y su sangre como ofrenda en su memoria. Cuando alguien tocaba a la puerta deuna casa, todos los que se hallaban dentro sabían que había llegado el momento de prepararse para morir, como mártires (testigos) de su Señor. 

Se desconoce la identidad del autor del Evangelio de Marcos; sin embargo, la tradición nos dice que el escritor era un joven —quizás un adolescente— en la época del ministerio de Jesús, y que fue uno de los seguidores que aguardaron en el Cenáculo la venida del Espíritu Santo. 

Observemos, tal como se ha mencionado, que una de las frases más recurrentes en Marcos —a medida que Jesús pasa de una actividad a otra— es «e inmediatamente»; esta expresión aparece citada 41 veces a lo largo del Evangelio. La urgencia que se percibe en Marcos es equiparable a la urgencia que muchos sienten respecto a la Iglesia en el presente y en el futuro. 

¿Sigue siendo relevante el cristianismo en medio del caos en el que se halla inmersa nuestra sociedad actual? 

¿Son nuestras circunstancias tan distintas, en realidad, de las que vivieron los cristianos del siglo I bajo el yugo del Imperio Romano? 

¿Estaríamos nosotros dispuestos a morir simplemente por proclamar: «Jesús es el Señor», en vez de decir: «El emperador Claudio es el Señor»?

Quizás nosotros, como discípulos cristianos, no tengamos que morir físicamente por nuestra fe en Cristo; no obstante, podemos ser sus mártires vivientes al discipular a otros y compartir el amor del Cristo resucitado en sus vidas. 

Sin embargo, ¿somos lo suficientemente fuertes para hacerlo si se presentan tales circunstancias? 

¿Estamos preparados para afrontar el sufrimiento en aras del Evangelio? 

Y aun cuando lleguemos a sufrir por cualquier motivo, ¿sabemos acaso cómo utilizar los recursos que Jesús ya nos ha otorgado para «navegar a través de las tormentas de la vida»? 

Finalmente, Marcos utiliza las travesías por el lago tempestuoso (Galilea) y la vida en el entorno hostil del desierto como metáforas que 

Cristo emplea para enseñarnos cómo salir victoriosos al otro lado, como personas que viven en el Reino del Presente y para siempre. 

Marcos nos guía a través de nuestro sufrimiento y nos infunde fortaleza para el viaje por la senda guiado por Jesús. 

«Aunque camine por el valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estás conmigo; tu vara y tu cayado me infunden aliento». Salmo 23:4

Wednesday, February 25, 2026

«Navegando las tormentas de la vida con Marcos» Segunda Semana

 Proclamación del Evangelio

Marcos 1-3

Día uno

Introducción y trasfondo de Marcos:

Lea Marcos 1:2-15 y preste especial atención a los versículos 14-15.

Marcos tiene prisa por llegar a lo esencial. A diferencia de los otros evangelios, no hay un relato del nacimiento. No sabemos quiénes eran los padres de Jesús, ni cómo fue concebido. No hay pastores ni reyes de Oriente siguiendo una estrella. Ni siquiera sabemos dónde nació: ¿en Nazaret, en Belén o en algún otro lugar? Herodes el Grande no hace acto de presencia. Pero sí lo hace su hijo, Herodes Antipas, quien se convierte en uno de los antagonistas de Jesús.

Marcos simplemente escribe que Jesús aparece repentinamente en el río Jordán para ser bautizado por Juan el Bautista.

Es en el Jordán donde descubrimos quién es realmente Jesús y por qué apareció de repente en el escenario mundial. Juan declara que Jesús es más poderoso que él. Y, dentro del mismo párrafo, el Espíritu Santo anuncia la relación única de Jesús con Dios: «Tú eres mi Hijo, el Amado; en ti tengo mis complacencias». Marcos 1:11

Juan es el único que presencia el acontecimiento, a pesar de que había muchos esperando ser bautizados por él que no lo vieron. Nosotros también somos testigos de este evento, porque el evangelio de Marcos ha perdurado durante 2.000 años y está a nuestra disposición para que lo leamos y seamos transformados.

«Principio de las buenas nuevas de Jesucristo. Como está escrito en el profeta Isaías: “Mira, envío a mi mensajero delante de ti, quien preparará tu camino; voz de uno que clama en el desierto: ‘Preparen el camino del Señor; enderecen sus sendas’”». Marcos 1:1-3

«Él (Juan el Bautista) proclamaba: Detrás de mí viene uno que es más poderoso que yo; no soy digno de inclinarme para desatar la correa de sus sandalias. Yo los he bautizado con agua, pero él los bautizará con el Espíritu Santo”». Marcos 1:7-8

«En aquellos días, Jesús vino de Nazaret de Galilea y fue bautizado por Juan en el Jordán. Y justo cuando subía del agua, vio los cielos rasgados y al Espíritu descendiendo sobre él como una paloma. Y una voz vino de los cielos: “Tú eres mi Hijo, el Amado; en ti tengo mis complacencias”». Marcos 1:9-11

«Y el Espíritu inmediatamente lo impulsó hacia el desierto. Estuvo en el desierto cuarenta días, puesto a prueba por Satanás; estaba con las fieras salvajes, y los ángeles le servían». Marcos 1:12-13

Luego, para demostrar que Jesús es auténtico, Marcos escribe que es tentado por Satanás en el desierto. Jesús podrá ser el Hijo de Dios, pero aquí somos testigos de su humanidad. Jesús es tentado respecto a cómo dirigirá su misión para con la humanidad. O bien sucumbirá a su ego y gobernará para sus propios fines egoístas, o bien se «despojará de sí mismo» para la salvación de la humanidad. Pablo, el primer teólogo cristiano, expresó de la mejor manera la razón por la cual el Cristo eligió estar con nosotros:

«...quien, aunque existía en forma de Dios, no consideró la igualdad con Dios como algo a lo que aferrarse, sino que se despojó de sí mismo, tomando forma de siervo, asumiendo semejanza humana.

Y hallándose en apariencia como humano, se humilló a sí mismo y se hizo obediente hasta el punto de la muerte, e incluso muerte de cruz». Filipenses 2:6-8

Pablo define con precisión el significado y el propósito de la encarnación de Jesús con una sola palabra: «...se despojó de sí mismo...»; en griego: *kénosis*.

A diferencia de los otros evangelios, no hay una lista de tres tentaciones como en Mateo y Lucas; Marcos las resume. Jesús luchó consigo mismo respecto a cuál sería su papel y su propósito para cumplir su misión en la tierra.

La respuesta llega rápidamente.

«Ahora bien, después de que Juan fue arrestado, Jesús vino a Galilea, proclamando las buenas nuevas de Dios y diciendo: 1. El tiempo (*kairós* —un momento oportuno, cargado de gran significado—) se ha cumplido (completado), 2. y el reino de Dios (vivir según el Sermón del Monte) se ha acercado; 3. arrepentíos (gr. *metanoia*: dar media vuelta, transformarse) y creed en las buenas nuevas». Marcos 1:14-15

Jesús anuncia su misión, la cual constituye el tema central de todo el Evangelio de Marcos. La narrativa marquina está totalmente dedicada al Reino o Reinado de Dios y a la manera en que nosotros, como discípulos, debemos vivir dentro de él.

Jesús llamó a sus primeros cuatro discípulos: Simón Pedro, su hermano Andrés, y Santiago y Juan, los hijos de Zebedeo. Todos ellos eran pescadores, sin formación religiosa, pero dispuestos, no obstante, a seguir a Jesús y a aprender. ¿Lo conocían a él, o sabían de él, antes de recibir el llamado a seguirle? No lo sabemos. Sin embargo, al leer a Marcos, nos da la impresión de que Jesús descendió hasta el muelle donde aquellos hombres trabajaban, les pidió que le siguieran, y ellos dejaron todo atrás para seguir a un desconocido. La trascendencia de aquel momento radica en que le dijeron «sí» a Jesús, y no en cuánto tiempo tardaron en hacerlo.

Hicieron una parada en la casa de la suegra de Pedro. Ella se encontraba en cama, enferma, y ​​Jesús la sanó. Y entonces, a medida que la noticia de su recuperación se difundía rápidamente, le trajeron a muchas personas para que las sanara. Expulsó a los demonios, pero no les permitió hablar; no les permitió revelar a la multitud quién era Jesús en realidad. ¿Por qué? ¿Acaso quería que la gente escuchara primero la proclamación (Marcos 1:14-15)? 

¿Acaso, quería que la gente escuchara primero la proclamación Quería evitar cualquier malentendido que la gente tuviera sobre el papel del Mesías? ¿Quería evitar verse abrumado por una multitud de personas que necesitaban ser sanadas?

Durante todo el día enseñó y sanó. Había un flujo incesante de personas enfermas que deseaban que el sanador las curara. Finalmente, Jesús y sus cuatro discípulos obtuvieron un respiro y durmieron. Pero Jesús se levantó muy temprano a la mañana siguiente para orar a solas (Marcos 1:35-37.

Al levantarse, Simón Pedro y sus compañeros salieron en busca de Jesús. Parecía que la casa de su suegra se estaba llenando de nuevo con personas que querían ver a Jesús. «Todos te buscan», le dijo Simón. Jesús necesitaba estar a solas, orando con su Padre, *Abba* (papá). Entonces dijo: «Vámonos a los pueblos vecinos, para que pueda proclamar el mensaje también allí; pues para eso he salido». Marcos 1:38

Su tiempo con *Abba* le dio fuerzas para proclamar las Buenas Nuevas.

Nosotros, como discípulos de Jesús, también necesitamos tiempo a solas con Dios. La vida del discípulo es un equilibrio entre ejercer el ministerio y recargar las baterías espirituales mediante la oración, la reflexión sobre las Escrituras y la meditación silenciosa. Si no lo hacemos, terminamos agotados y no servimos de nada a nadie.

Jesús demostrará una y otra vez a lo largo de su ministerio que la sanación es importante, pero que es un resultado secundario del mensaje que ha venido a revelar y un don de gracia de un Dios amoroso. El hecho de seguir adelante demuestra la urgencia del mensaje que Jesús ha venido a compartir: el Reino de Dios se ha acercado. La mayoría de la gente acudía en masa a él por los milagros, pasando por alto su mensaje.

Hay muchas lecciones que podemos aprender de los ejemplos de Juan y de Jesús acerca de la importancia de proclamar las Buenas Nuevas. ¿Cuáles son?

Día dos

Las cuatro partes del Evangelio

Evangelio significa «buenas nuevas» (del griego *evangelion*). Jesús lo proclama en una sola frase: «El tiempo se ha cumplido y el reino de Dios se ha acercado; arrepiéntanse y crean en las buenas nuevas». Marcos 1:15

En primer lugar, observe el contexto del anuncio de Jesús. Mientras Jesús da a conocer su misión, Juan el Bautista es arrestado por desafiar públicamente el matrimonio del rey Herodes Antipas con la esposa de su hermano, Herodías, al calificarlo de ilícito y adúltero.

Algún tiempo después, Herodes ofrece un banquete y le pide a su hijastra y sobrina que baile para sus invitados. Ella lo engaña para que le prometa cualquier cosa que ella desee a cambio de bailar para él y sus invitados. Posteriormente, ella le pide a su tío la cabeza de Juan el Bautista. Herodes, temeroso de Juan, no quería matarlo, pero ella lo persuadió para que cumpliera su promesa. Juan fue decapitado.

Proclamar el Evangelio es una tarea arriesgada y peligrosa.

"...El tiempo se ha cumplido"

"El tiempo se ha cumplido": un acontecimiento que el pueblo hebreo ha estado esperando durante mucho tiempo. En el versículo 15, Jesús proclama que el tiempo se ha cumplido. El Reino de Dios, en efecto, se ha acercado en la persona de Jesucristo.

Jesús vive en *kairos*, que en griego significa un momento en el tiempo cargado de profundo significado y trascendencia. Para Jesús, *kairos* significa vivir en el momento presente en todo instante. Pero, al igual que el resto de nosotros —y que los discípulos—, vivimos en *chronos*, o tiempo lineal: el tiempo del reloj de pulsera. Esta es la razón por la cual los discípulos se sentían confundidos ante las enseñanzas y acciones de Jesús; simplemente no lograban "captarlo".

Por ejemplo, Jesús anuncia tres veces a sus discípulos (Marcos 8:31-32; 9:31-33; 10:32-34) que se dirige a Jerusalén. Allí será entregado a las autoridades religiosas, quienes lo ultrajarán, lo golpearán y le darán muerte, para luego resucitar al tercer día.

Ante cada una de estas declaraciones: "...ellos no entendían lo que les decía y tenían miedo de preguntarle". Marcos 9:32

Jesús inaugura su misión cerca de Nazaret. Desde allí, emprende su peregrinaje hacia Jerusalén.

¿De qué manera influye esta diferencia de énfasis en la decisión de alguien de convertirse en discípulo de Jesucristo?

Día tres

Lea Marcos 2

«…y el Reino de Dios se ha acercado».

El Reino de Dios se encuentra dondequiera que Dios reina, y surge con gracia en el perdón de los pecados, en actos de misericordia y justicia, y en la paz. El Reino de Dios se manifiesta primero «en la tierra como en el cielo» (Mateo 6:10), y está entre nosotros ahora y para siempre. Vivir en el Reino llama al pueblo de Dios a vivir en obediencia y a actuar conforme a la voluntad divina. Nuestro mayor maestro y ejemplo para vivir en el Reino es Jesús.

Existen profetas modernos y contemporáneos que fueron martirizados por vivir en el Reino, guiados por el Sermón del Monte de Jesús, por su estilo de vida y por sus enseñanzas, especialmente sus parábolas. Entre tantos, se encontraba el reverendo Dr. Martin Luther King, Jr., «quien subió a la cima de la montaña y vio el otro lado», solo para ser asesinado. 

El teólogo y pastor alemán Dietrich Bonhoeffer fue un pacifista en la Alemania nazi que entregó su vida por conspirar con otros para matar a Adolf Hitler. El arzobispo salvadoreño San Óscar Romero fue martirizado por defender a los pobres y marginados de la tiranía de los poderosos en su propio país.

Lea Marcos 2:18-21.

Una confrontación entre Jesús y los líderes judíos ha estado gestándose. Este rabino —Jesús— está más interesado en el espíritu de la Ley que en la letra de la Ley.

Ahora bien, apareció un rabino —un maestro— que permitía a sus discípulos comer cuando debían estar ayunando, trabajar cuando debían estar descansando e ignorar las tradiciones del judaísmo. Los fariseos sintieron la necesidad de señalar que los discípulos de Juan ayunaban, mientras que los discípulos de Jesús festejaban. 

La respuesta de Jesús consiste en contar la parábola de la llegada del Esposo y de los odres nuevos. Él sugiere que él mismo es el Esposo y que, mientras está con sus discípulos, la celebración de bodas no es momento para ayunar. Sin embargo, llegará un tiempo en que «el Esposo les será arrebatado, y entonces ayunarán en aquel día». (Marcos 2:22)

La parábola de los odres nuevos sugiere que no se puede esperar que una comprensión radicalmente nueva de lo que significa vivir en la voluntad de Dios (vino nuevo) encaje en un sistema que mide la voluntad de Dios mediante una adhesión ultra-estricta a códigos de conducta y moralidad, sin tener en cuenta las necesidades reales de las personas (odres viejos). El vino nuevo requiere odres nuevos.

Arrepentirse — Cambiar, ser Transformado — Gk. *Metanoia*

Es natural preferir la comodidad de un par de mocasines viejos y gastados a la extrañeza y rigidez de un par de zapatos nuevos. 

Es natural preferir la comodidad de una tradición muy arraigada antes que salir de nuestras zonas confortables. 

Es natural confundir el tradicionalismo (el apego al *statu quo*) con lo que es sagrado o santo, y confundir la comodidad con la virtud. 

Y es natural resistirse al cambio, incluso si ello cuesta una vida.

Quizás la vida (y en algunos casos, la propia existencia) de su congregación bien valga la pena de aprender a caminar con unos zapatos nuevos y extraños. 

Quizás la salud de su iglesia merezca hacer lo que sea necesario para cambiar. Quizás la salud de las almas eternas de las personas que le rodean merezca aventurarse en territorio desconocido. 

Quizás una relación asombrosa y vital con el Dios vivo, obrando a través del Cuerpo de Cristo, merezca examinar qué es, dentro de su iglesia, mera adoración al *statu quo* y qué es verdaderamente sagrado y santo.

Reflexione sobre su reacción personal ante el cambio; sobre qué elementos de su iglesia podrían ser mero tradicionalismo y cuáles son verdaderamente santos; y sobre qué haría falta para que su congregación se preocupe por las vidas de los más pequeños, los últimos y los perdidos que la rodean.

¡Arrepiéntase! 

Arrepentirse significa cambiar de dirección o dar media vuelta. La conversión o transformación cristiana ocurre cuando una persona recibe a Jesús como Señor y Salvador. La palabra griega para «arrepentirse» es *Metanoia*.

Lamentablemente, en muchas iglesias protestantes —siendo el metodismo una de ellas— hemos perdido gran parte de la gracia y el poder que acompañan a los actos de confesión y arrepentimiento. Son pocas las iglesias que aún incorporan la confesión, el arrepentimiento y los actos de perdón en su experiencia de adoración. 

Y, al ser encuestados, muy pocos cristianos de las iglesias tradicionales se consideran a sí mismos pecadores; simplemente creen que cometen errores. Sin embargo, si hemos de creer al apóstol Pablo, «todos hemos pecado y estamos destituidos de la gloria de Dios» (Romanos 3:23). 

Reconocer esto nos brinda la inefable alegría de conocer la gracia de Dios y de vivir en la libertad de aprender, crecer y profundizar nuestra fe.

Recuerda: Jesús dijo que nos arrepintiéramos, porque el Reino de Dios se ha acercado. Jesús declara que la presencia de Dios entre la humanidad es Buena Nueva. El arrepentimiento ofrece a las personas (y a las congregaciones) un camino para regresar a casa, junto a Dios. Podemos confiar en lo que Cristo proclama y vivir por fe.

Lee Marcos 2:13-17.

Jesús llama a Leví, el recaudador de impuestos, para que sea su discípulo. Leví, siendo judío, recauda impuestos para los romanos gentiles. Los impuestos se establecían mediante cuotas fijas, pero a los recaudadores se les permitía cobrar dinero por encima de dicha cuota. Los recaudadores de impuestos eran odiados porque no solo colaboraban con el opresor, sino que vivían a costa de la miseria de sus propios compatriotas.

Jesús llama a Leví para que sea discípulo y, posteriormente, cena en su casa. En la tradición judía, compartir una comida con alguien constituía un acto de perdón y reconciliación. Jesús estaba haciendo mucho más que simplemente disfrutar de la hospitalidad de Leví. 

Leví se arrepienta y emprende una nueva vida. Jesús acepta su acto de arrepentimiento. Pero, una vez más, los fariseos se indignan porque él está comiendo con pecadores. Leví, a pesar de su reputación, es invitado a unirse al grupo de discípulos.

Todos los discípulos tenían sus propios problemas. Jesús eligió a un grupo variopinto de discípulos disfuncionales para conquistar el mundo.

¿Qué tipo de personas son invitadas a unirse a tu comunidad de fe y qué tipo de personas no son invitadas a hacerlo?

Cuarto día

... y crean en la Buena Nueva".

Demasiados cristianos rinden al Evangelio un homenaje meramente verbal; "hablan mucho, pero no actúan en consecuencia". Incluso mientras lo escuchan, lo racionalizan en sus mentes:

"Eso es para los tiempos finales, o para cuando yo muera y vaya al cielo". 

"Eso es válido para alguien que tiene mucha más fe que yo". 

"En realidad, no se espera que nadie viva tal como vivió Jesús; eso es poco realista". 

"Eso es para personas que son más religiosas que yo". 

Para muchos cristianos, sus creencias es un asentimiento intelectual. Es una cuestión de la mente: el estar de acuerdo con un conjunto de doctrinas. No se basa en una experiencia dentro de una relación con Cristo, un vínculo vivo y amoroso. 

Sin embargo, un creyente es aquel que confía en que Dios está presente, sin importar lo que esté sucediendo en su vida. La creencia es la certeza de que estamos, en efecto, en una relación salvadora con Cristo. «Caminamos por fe, no por vista» (2 Cor. 5:7). La creencia requiere fe. «Ahora bien, la fe es la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve». (Heb. 11:1)

Consideremos la historia del paralítico que fue bajado a través del techo por sus amigos (Marcos 2:1-12). Jesús regresa a casa y, una vez más, muchos acuden a él para ser sanados. En medio de su labor de sanación y enseñanza, un hueco se abre en el techo, justo encima de la cabeza de Jesús, y una camilla es bajada a través de la cubierta por cuatro amigos del hombre que yace paralizado ante él. Al ver la fe de ellos, Jesús le dijo al paralítico: «Hijo, tus pecados te son perdonados» Marcos 2:5. 

Los fariseos montan en cólera, pues, según su Ley, ellos dicen, solo Dios tiene el poder de perdonar los pecados. Tras responder a su objeción, Jesús le ordena al hombre que se levante, tome su camilla y se marche a casa. Él obedece al instante, y la multitud queda asombrada.

El Evangelio se proclama, sencillamente, por el hecho de que aquellos amigos creyeron que, si lograban llevar al paralítico ante Jesús, Él lo sanaría. Dieron un paso firme en su fe al abrir un hueco en el techo y bajar al paralítico hasta los pies de Jesús. Jesús sanó al paralítico como respuesta a la fe de sus amigos. Ellos creyeron en las Buenas Nuevas.

Pero en esta historia sucede algo más. Los escribas confrontaron a Jesús porque no creían que Él tuviera la autoridad para perdonar pecados. Si Jesús se hubiera limitado a sanar al paralítico, probablemente no habría surgido ninguna confrontación. 

Pero Él hizo algo más: demostró el poderoso efecto que la Gracia ejerce sobre las personas. Jesús puso de manifiesto la disponibilidad de Dios hacia la humanidad. 

Él sabía que aquel paralítico se encontraba «congelado»: paralizado por la culpa, por el miedo o por una obstinada negación. Jesús demostró que saber que los pecados han sido perdonados puede «descongelar» incluso el caso más difícil, permitiendo que la vida, el movimiento y el crecimiento florezcan de nuevo.

Ahora, traslade esa imagen a su propia congregación. ¿Se encuentra su iglesia «congelada» —paralizada—, incapaz de moverse ni a la derecha ni a la izquierda, incapaz de ponerse en pie y caminar? 

Si no es así, alabe al Señor. Si, por el contrario, así fuera, sepa que su iglesia forma parte de ese gran número de congregaciones que se han quedado estancadas, incapaces de avanzar hacia ningún lugar.

Ahora, pregúntese a sí mismo: ¿Soy yo parte del problema o parte de la solución? 

¿Soy uno de esos amigos que poseen la fe necesaria para creer que Dios puede sanar esta parálisis? 

¿Soy, acaso, parte de esa congregación que permanece paralizada? 

¿O soy uno de esos fariseos que creen que el *statu quo* —el estado actual de las cosas— es la única respuesta válida? ...con una estricta lealtad a la ley y a la forma en que siempre se han hecho las cosas?

En el rol que has elegido, ¿qué crees que necesitas hacer para sanar a la Iglesia de su parálisis? 

¿Qué techos es necesario romper? ¿Qué pecados deben ser perdonados? ¿Qué tradiciones deben cambiarse para traer sanación a la Iglesia?

Quinto día

Lee Marcos 3

Los discípulos de Jesús y la familia de Jesús

Vuelva a Leer Marcos 3:13-17

Jesús eligió a aquellos «a quienes él quiso, y ellos vinieron a él» Marcos 3:13. Jesús declara a sus discípulos como aquellos que son enviados (Apóstoles), 

«paro mirando a su alrededor, dice: «¿Quiénes son mi madre y mis hermanos? ¡Aquí están mi madre y mis hermanos! Todo aquel que hace la voluntad de Dios es mi hermano, mi hermana y mi madre». 

¿Estaba Jesús rechazando a su familia? Probablemente no. Sin embargo, está ampliando su familia para incluir a aquellos que reciben y proclaman la Buena Nueva y viven en el Reino de Dios. Marcos 4:33-35

Ser discípulo exige un compromiso con los demás discípulos. Exige un compromiso con los más pequeños, los últimos y los perdidos del mundo. Exige un compromiso con la vida en el Reino. A menudo se hace referencia a la iglesia como «una familia».

¿Qué se requiere para ser una verdadera familia —tal como la definió Jesús— con Él como cabeza? ¿Cómo podría manifestarse ese compromiso?




Sunday, February 01, 2026

Faithful Resistance 2,000 Strong

This Wednesday, February 25th, over 2,000 inter-religious clergy and laity came to Washington DC on a “Faithful Resistance Witness” walk to the Capitol. The focus was to confront the powers over the brutal policies of immigration and deportations. I was among them. After a rousing celebration at the Capitol City United Methodist Church, we walked down Pennsylvania and Independence avenues to Capitol Hill. After a worship benediction, and a "sending forth," we divided into small delegations and visited our congress persons plus the senators. Prior to the event, each legislator was contacted. Most of the republicans refused to meet the delegations. My delegation had fruitful conversation with Max Price, Chief Legislative Assistant of US Congresswoman Debbie Wasserman Schultz of Florida's 25th District. We were on the same page as the congress. told us that  Rep Wasserman Schultz was fighting to defund ICE and DHS. When I asked if she knew about RCMA, Price answered in the affirmative. When we asked how we could support her efforts, Price chastened us that the congresswoman doesn't get enough contacts from the faith community. She also would appreciate more support from faith leaders so that the use their support as ammunition to confront the powers.

“Uncle George Clarke, a Man of His Time”

 “Uncle George Clarke, a Man of His Time” 

“For everything there is a season, and a time under heaven:             

a time to be born, and a time to die;...           

a time to break down, and a time to build up;...         

a time to weep, and a time to laugh;         

a time to mourn, and a time to dance;...         

a time to keep, and a time to cast away;...     

a time to keep silence, and a time to speak;...”        

“...I have seen the business that God has given to the sons of men to be busy with.  He  has made everything beautiful in its time; also he has put eternity into man's mind, yet so that he cannot find out what God has done from the beginning to the end..."  Ecc.3:1-2,3,4,6,7,10-11 (RSV)  

If there was something that Uncle George knew well, he knew Time. His profession in life was measuring time.  He loved his timepieces, especially the old ones, that he restored: grandfather clocks, desk clocks and especially the pocket and wrist watches: the National’s, the Hamilton’s, the Elgins, the Bulova’s...  

 You could see him in his shop in downtown Coral Gables, beside the police station. He joked that his shop would never get robbed. He  began the day with his ritual of winding up the many clocks and watches he had on display and on his work desk.  They were the windup kind, the ones you had to fuss with and wind up every twenty four hours,... that you had to take off your wrist every time you went swimming or took a shower.  

I remember the time, when you didn't get your first watch until you were 12 years old, perhaps some of you remember your first dime store pocket watch.  Today, toddlers wear them, not knowing what they are.  Then, you had to earn one.  Mine was a wristwatch wind up Timex, that my parents gave me for Christmas, bought from George's shop, of course.  I used it even after George had cleaned it and fixed it several times, until it took too much of a likin', and it quit tickin'.  

Later, my parents presented me with a fine gold XIXth century Hamilton pocket watch, for my college graduation present, restored and cared for by Uncle George.  

Many years later, when the newfangled digital watches were in vogue, I was wearing my Casio, you know, the one that can survive in 200 meters of water; that beeps on the half-hour; that never needs a new battery in five years; let alone winding every day, and has so many do dads, it practically washes the dishes automatically.  

I will never forget George's disdain, as he spied at my wrist.  Without saying a word, he looked upon it with a contempt of a time gone by, as if our world had abandoned his first love. Perhaps These new watches seemed to be lifeless. They just hummed.  They don't have the ticking rhythm of life, that George so much loved and lived by. 

George's life was like that; time honored, meticulous, orderly rhythmic.  A man of many habits, you could set your watch by them.  We all knew and loved George with his fussy ways.

A life of his, was a statement expressing a rebellion against the fast paced rush of our current way of living.   

George was a Canadian and during World War II he served in India, repairing the damaged airplane instruments. Of course he did!

As children, my brother David, and I will never forget those years the Clarke's lived in Coral Gables.  They were always a haven for our fast-paced life, moving between Cuba and Florida. 

They were our welcoming and departure committee.  Their neat home nestled in the suburbs of Coral Gables on Obispo Street seemed timeless, as we came there weary from our day long journey from Camagüey.  

We gathered be around the dinner table, with added table leaves; both families together, and George holding court, at the head of the table. Following the perfunctory thanksgiving prayer, he carved the ham (always ham) with that sweet crust as he tickled our humors with his quick word, jibes, jokes, and wit.  We knew we were back home on solid ground.  

Last month, as we all knew that George's days on this earth were reaching a close, our family went to see him for the last time.  Virginia greeted us at the door of their Winter Haven home.  She invited each of us to go and visit with him in the bedroom.  

I went in, when my turn came.  We soon were talking about watches.  A few years ago, George had given me a watch from his collection, as he was closing shop in his retirement.  “Here it is...”  He reminded me of the gold hands he had hand carved, restoring this watch with a French movement.  Then the silver chain with the crooked Cross.  

From his bed of pain and suffering he said to me, "Larry, do you know why the Cross is crooked?"  I said, "I didn't know. Why?”  "Because the Cross is a hard thing to bear."  I agreed.  I saw the familiar sparkle in his eye, and he and I knew, without saying, that he was ready to lay his Cross down on the altar of Jesus Christ.  

And so he has,... in His own good time.  

"Come to me, all who labor and are heavy laden, and I will give your rest.  Take my yoke upon you, and learn from me; for I am gentle and lowly in heart, and you will find rest for your souls. For my yoke is easy, and my burden is light."  Mt.11:28-30 (RSV)

“Óscar Arnulfo Romero: From a Passive Priest to Martyred Saint”

A year after his canonization and the DXXVII anniversary of Cristobal Colon's "accidental" discovery of the New World

 "Óscar Arnulfo Romero (1917–1980), was canonized a saint by Pope Francis, on October 14, 2018. It is only fitting that the first Latin American Pope would canonize Óscar Romero. As Archbishop of San Salvador for the last four years of his life, Romero was a strong, public voice for the many voiceless and anonymous poor of El Salvador and Latin America. When he preached in the cathedral on Sunday mornings, I’m told that the streets were empty and all the radios where on full volume, to hear truth and sanity in an insane and corrupt world." Fr. Richard Rohr.
     

I visited El Salvador many times during our work with Alfalit Latinoamericano in the ‘80's. St. Óscar's assassination in 1980 had taken place earlier, and yet his memory and ministry was in the hearts and hopes of marginalized people who shared with me (sometimes in whispers, for fear of persecution) as I travelled through Latin America. Actually, the poor had canonized him years before this moment.



In 2003, I went on a grief pilgrimage to El Salvador, Cuba, and spent time with a spiritual director, in memory of my son, Corry who had transitioned the previous year.  I chose places where I knew people would understand Grief through Suffering as a spiritual discipline, something quite rare in my country.



When I arrived to El Salvador (named after the Savior, ironically one of the most violent countries in Central America), I entered the community of the Carmelite nuns in San Salvador, where St. Oscar lived, and broadcasted his radio messages to the people. He had refused to live in the Archbishop's palace as being too ostentatious.
     

I entered his cell and saw his simple bed, the desk, with the radio and microphone there, ready for another message. Then I went to the small chapel where on March 24, 1980, he was celebrating mass with the nuns, when he was martyred. I sat in a pew, prayed and meditated, focusing my eyes on the place behind the altar, where he stood when lifted up his arms, consecrating the host the bread - the body of Christ).



The assassin, was in the shadows, at the side entrance, with one hallow point bullet in the chamber, waiting. He was there at the behest of the seven most powerful families in the country while the United States operatives knew what was to happen.
     

U.S. foreign policy since 1947, was to "contain communism,” wherever it arose. It didn’t matter how much the cost in “collateral damage."
     

The shooter must have been Catholic, because he knew when St. Óscar would raise his arms at the consecration of the host, exposing his chest.  A nun assisting St. Óscar, stood by his side when the bullet slammed into his chest and exploded his heart. He never knew what hit him, as he collapsed dead in a pool of blood.



After spending some time in the chapel alone, I heard voices.  A man was showing his guests the chapel. After he greeted me I found out that he was one of St. Óscar's young priests who assisted had him. He invited me to join the group as we went to the Sacristy (where priests prepare to celebrate the mass).
     

As we entered he motioned to us to a clothes hanger where the liturgical robes were hanging. He took a cassock off the hanger and showed us the dry and gray blood stains on the robe that St. Óscar was wearing that night. Then he pointed his finger at a small hole where the bullet went through.
     

St. Óscar's canonization is a confirmation that martyrs, as witnesses, have died with Christ and are resurrected with Christ, defending human rights for all persons, co-creating with God, the Reign of God.  It is no accident that St. Óscar's canonization occurred two days after the 527th anniversary of  Cristobal Colón's "accidental discovery" of the New World, and the beginning of the genocide and subjugation of the indigenous people and their cultures in America (North, Central, South).



St. Óscar began his ministry as a young priest, a member of one of the seven powerful families in El Salvador. Many thought he could be manipulated to maintain the status quo, to be on the side with the powerful while ignoring the cries of the poor. 

     * * * 

Three weeks ago, I was in Berlin, in the attic apartment of another saint, evangelical pastor and theologian, Dietrich Bonhoeffer.  He too died a martyr in his attempt to rid Germany from Hitler. I saw his books, his simple bed, his desk and chair by the corner window.  In my mind's eye I saw the Gestapo agents through the window, and entering his parent's house, on that fateful day, 5 April, 1943 when he was arrested.
     

Through the centuries, saints were born as ordinary persons who under extraordinary circumstances were filled with the Holy Spirit to fulfill God's Reign in a suffering world, often at the cost of their lives.  And so it is with Óscar and (St) Dietrich - Presente! Vorhanden!


The Hermeneutical Circle explained in a simpler way for doing liberation theology - El Círculo Hermenéutico Explicado de una Manera más Sencilla para hacer Teología de La liberación.

The Hermeneutical Key 

1. Understanding the Context:

Understand the historical, cultural, literary, and social context in which the text was written.

 2. Observation:

Identify key elements of the text, such as theme, structure, language, and possible meanings.

 3. Interpretation:

Reconstruct the meaning of the text by interpreting its elements, considering the context and the author's intention.

 4. Application:

Relate the meaning of the text to one's own life, culture, or context.

 1. See (the status quo. The way things have always are and been) 

 2. Judge (from the Scriptures, how does the SQ compare with vision of the texts?) 

 3. Act (praxis, what must change to promote life over death?)

 4. Evaluate (did the action work? What can work better?) Do the circle again, is there improvement on the Act producing Life reducing Death.

The process is done again and again until there is permanent change the status quo is changed from Death to Life.

The process is shown on a circular spiral moving over time from Left to Right. The four steps are on the first circle. After the evaluation in the first circle is completed, the shift is into the 2nd circle and so on. The spiral continues until the status quo is eliminated and there is transformation from Death to Life. 

Once the "Act" phase is complete, the evaluation begins. The evaluation is not depicted within the spiral; rather, it takes place between the "Act" phase and the "See" phase of the subsequent cycle.

During the evaluation process, three questions are posed: What worked? What did not work? What measures will be adopted to improve the "Act" phase as the process advances toward the second cycle? Consequently, the See-Judge-Act sequence will differ from that of the first cycle, as changes are introduced with the aim of fostering actions more conducive to transformation.


La Clave Hermenéutica

El proceso hermenéutico generalmente implica: 

1. Comprensión del contexto:

Entender el contexto histórico, cultural, literario y social en el que fue escrito el texto. 

2. Observación:

Identificar los elementos clave del texto, como el tema, la estructura, el lenguaje y los posibles significados. 

3. Interpretación:

Reconstruir el significado del texto a través de la interpretación de sus elementos, considerando el contexto y la intención del autor. 

4. Aplicación:

Relacionar el significado del texto con la propia vida, cultura o contexto.

1. Ver (el *statu quo*: la forma en que las cosas siempre han sido y son).

2. Juzgar (a la luz de las Escrituras: ¿cómo se compara el *statu quo* con la visión de los textos?).

3. Actuar (praxis: ¿qué debe cambiar para promover la vida por encima de la muerte?).

4. Evaluar (¿funcionó la acción? ¿Qué podría funcionar mejor?). Repetir el ciclo: ¿se observa una mejora en la acción que genere vida y reduzca la muerte?

El proceso se repite una y otra vez hasta que se produce un cambio permanente: el *statu quo* se transforma de Muerte a Vida.

El proceso se representa mediante una espiral circular que avanza a lo largo del tiempo, de izquierda a derecha. Los cuatro pasos se sitúan en el primer círculo. Una vez completada la evaluación en el primer círculo, se produce la transición hacia el segundo, y así sucesivamente. La espiral continúa hasta que el *statu quo* es eliminado y se consuma la transformación de Muerte a Vida.

Una vez completado el Actuar, comienza la evaluación. La evaluación no se representa en la espiral; tiene lugar entre el Actuar y el Ver del siguiente ciclo.

El proceso de Evaluar se plantean tres preguntas: ¿Qué funcionó? ¿Qué no funcionó? ¿Qué medidas se adoptarán para mejorar el Actuar a medida que el proceso avanza hacia el segundo ciclo? Por consiguiente, la secuencia Ver-Juzgar-Actuar será diferente a la del primer ciclo, ya que se introducen cambios orientados a favorecer una acción más propicia para la transformación.

 

 

The Young Boy and the Sea

We were on the northern coast of Cuba at Santa Lucia beach, just north of Camaguey where we lived. It was in 1954 that my Dad befriended an old man of the sea.  

"He was an old man who fished alone in a skiff in the Gulf Stream ... [He] was thin and gaunt with deep wrinkles in the back if his neck. The brown blotches of the benevolent skin cancer the sun brings from its reflection on the tropic sea were on his checks... his hands had the deep-creased  scars from handling heavy fish on the cords. But none of the scars were fresh. They were as old as erosions in a fishless desert." 

"Everything about him was old except his eyes and they were the same color as the sea and were cheerful and undefeated.” 

Ernest Hemingway, “The Old Man and the Sea,” Scribner’s Sons, 1952, pp.6-7

His brown face, arms, and hands were grizzled, dry as parchment from years exposed to Cuba’s tropical sun.  His calloused fingers bore the scars of years from fishing lines cutting through them. 

The old man invited our family to fish with him. His ancient fishing boat had an older motor and a mast.  There was no guard rail to prevent is from falling over board. So me and my brother David wrapped our arms around the mast.  The old man sat in the well aft and controlled the tiller. My parents near him on the deck.

The one cylinder motor coughed into a slow and regular rhythm “chugga chugga” as the skiff moved over the waves off the shore.  The ocean spread out endlessly with the endless, the blue skies and fluffy clouds over us – and the merciless sun beating down on us.  Mother insisted that David and I wear light jackets to protect us from sunburn.

The boat sailed as fast as it could at 4-5 knots per hour, when we arrived at a small cayo (key). It wasn’t much more than sand bar with a small palm tree on it. The old man anchored the boat and we dropped into the shallow water.  The water was so clear, that you couldn’t see it, but you know it was there because my swimming trunks got wet.  We walked about on the white, sandy bottom, when I saw a large starfish.  I picked it up, and admired it, then put it back. All kinds of shells were about, except that they didn’t stay still.  There were creatures in them, not like the shells that wash up on the shore.

 But the journey wasn’t over.  The old man had to earn his keep.  We got back into the boat, and we moved beyond the shallows into the deep of the Florida Strait. With his arm around the tiller, he baited his lines with minnows as bait on hooks, tied to the fishing line about two feet apart. He had no rod to guide the fishing line.  He guided the lines through his calloused hands as the filament slid through his fingers, the callouses as tough as leather gloves.  

The swells grew to about four and five feet, level with the deck, as the boat rolled along the waves.  The sail was furled catching the wind and pushing us along, aiding the ancient, chugging motor.  David and I gripped the mast tighter and tighter, as mother reminded us to hold tight.  The old methodically went about his craft as he had done for decades since his youth, pulling up the line to unhook fish and throwing them into a bucket.  

Then we saw them – fins!! Bobbing up and disappearing into the surf, and breaking again, moving along, beside the boat. I was terrified because I couldn’t tell whether they were dolphins or sharks!  The old man kept silent.  Later we found out the dolphins were welcoming us, as they did with fishing boats, hoping to catch some scraps from the fishermen. Then, the main show.  The flying fish joined the menagerie, as they skipped above the waves.  

The fish bucket full, and the sun at our backs in the late afternoon, the fisherman turned his boat towards shore. And unforgettable adventure for all for this young boy and the sea. Unlike Earnest Hemingway’s “The Old Man and the Sea,” this old man of the sea had a catch to sell. 

"Óscar Arnulfo Romero: de sacerdote pasivo a santo mártir

Un año después de su canonización y en el 527.º aniversario del «accidental» descubrimiento del Nuevo Mundo por Cristóbal Colón. «Óscar Arnulfo Romero (1917–1980) fue canonizado como santo por el papa Francisco el 14 de octubre de 2018. Resulta sumamente apropiado que el primer papa latinoamericano haya canonizado a Óscar Romero. Como arzobispo de San Salvador durante los últimos cuatro años de su vida, Romero alzó una voz pública y firme en favor de los muchos pobres —anónimos y sin voz— de El Salvador y de América Latina. Me cuentan que, cuando predicaba en la catedral los domingos por la mañana, las calles quedaban desiertas y todas las radios se sintonizaban a todo volumen para escuchar la verdad y la cordura en un mundo de locura y corrupción». Padre Richard Rohr.

Visité El Salvador en numerosas ocasiones durante nuestra labor con Alfalit Latinoamericano en la década de los ochenta. El asesinato de san Óscar en 1980 ya había tenido lugar para entonces; sin embargo, su memoria y su ministerio perduraban en los corazones y las esperanzas de las personas marginadas que compartían sus vivencias conmigo —a veces en susurros, por temor a la persecución— mientras yo recorría América Latina. De hecho, los pobres ya lo habían canonizado años antes de que llegara este momento.

En el 2003, emprendí una peregrinación de duelo por El Salvador y Cuba, y pasé un tiempo con un director espiritual, en memoria de mi hijo Corry, quien había fallecido el año anterior. Elegí lugares donde sabía que la gente comprendería el duelo a través del sufrimiento como una disciplina espiritual; algo bastante inusual en mi propio país. 

Al llegar a El Salvador —país que lleva el nombre del Salvador, irónicamente una de las naciones más violentas de Centroamérica—, ingresé en la comunidad de las monjas carmelitas en San Salvador, lugar donde residió san Óscar y desde donde transmitía sus mensajes radiofónicos al pueblo. Él se había negado a vivir en el palacio arzobispal por considerarlo excesivamente ostentoso. Entré en su celda y contemplé su sencilla cama y su escritorio, sobre el cual reposaban la radio y el micrófono, listos para transmitir un nuevo mensaje. 

Luego me dirigí a la pequeña capilla donde, el 24 de marzo de 1980, él celebraba la misa junto a las monjas, momento en el que fue martirizado. Me senté en un banco, recé y medité, fijando la mirada en el lugar detrás del altar, donde él se encontraba de pie cuando alzó los brazos para consagrar la hostia —el pan, el cuerpo de Cristo—. 

El asesino permanecía oculto entre las sombras, junto a la entrada lateral, con una bala de punta hueca en la recámara, a la espera. Estaba allí por orden de las siete familias más poderosas del país, mientras que los agentes operativos de los Estados Unidos sabían lo que iba a suceder. 

La política exterior de los EE. UU. desde 1947 consistía en «contener el comunismo» dondequiera que este surgiera. No importaba cuál fuera el costo en términos de «daños colaterales». El tirador debía de ser católico, pues sabía exactamente el momento en que San Óscar alzaría los brazos durante la consagración de la hostia, dejando su pecho al descubierto. 

Una monja que asistía a San Óscar se encontraba a su lado cuando la bala impactó en su pecho y le destrozó el corazón. Él nunca supo qué fue lo que lo alcanzó, desplomándose muerto en medio de un charco de sangre. 

Tras pasar un tiempo a solas en la capilla, oí unas voces. Un hombre estaba mostrando la capilla a sus invitados. Después de saludarme, descubrí que se trataba de uno de los jóvenes sacerdotes que habían asistido a San Óscar. 

Me invitó a unirme al grupo mientras nos dirigíamos a la sacristía (el lugar donde los sacerdotes se preparan para celebrar la misa). Al entrar, nos hizo una señal indicando un perchero del que colgaban las vestiduras litúrgicas. Descolgó una sotana y nos mostró las manchas de sangre —ya secas y de un tono grisáceo— manchas en la túnica que San Óscar vestía aquella noche. Luego, señaló con el dedo el pequeño orificio por donde había penetrado la bala 

La canonización de San Óscar constituye una confirmación de que los mártires —en su calidad de testigos— han muerto con Cristo y han resucitado con Él, defendiendo los derechos humanos de todas las personas y co-creando, junto a Dios, el Reino de Dios. 

No es casualidad que la canonización de San Óscar tuviera lugar dos días después del 527.º aniversario del «descubrimiento accidental» del nuevo mundo por parte de Cristóbal Colón, y del inicio del genocidio y la subyugación de los pueblos indígenas y sus culturas en América (del Norte, Central y del Sur). 

San Óscar comenzó su ministerio como un joven sacerdote, miembro de una de las siete familias poderosas de El Salvador. Muchos pensaron que podría ser manipulado para mantener el *statu quo*, para ponerse del lado de los poderosos mientras ignoraba el clamor de los pobres. 

Hace tres semanas estuve en Berlín, en el apartamento del ático de otro santo: el pastor evangélico y teólogo Dietrich Bonhoeffer. Él también murió como mártir en su intento de liberar a Alemania de Hitler. Vi sus libros, su sencilla cama, su escritorio y su silla junto a la ventana de la esquina. Con los ojos de la mente, vi a los agentes de la Gestapo a través de la ventana, entrando en la casa de sus padres en aquel fatídico día —el 5 de abril de 1943— en que fue arrestado. 

A lo largo de los siglos, los santos nacieron como personas corrientes que, bajo circunstancias extraordinarias, fueron colmadas del Espíritu Santo para hacer realidad el Reino de Dios en un mundo sufriente; a menudo, a costa de sus propias vidas. Y así sucede también con Óscar y Dietrich. 

¡Presente! ¡Vorhanden!

Eucharist in the Garbage City

During our years with Alfalit in Latin America from 1984-87, Trudy and I hosted “Latin American Awakenings.” LAA's  consist of immersion groups, that experience marginalized communities and learning from them about their reality. Immersion teams consist of about ten Americans who spend ten days with the people.

This team came from the University of Missouri. I met them at the airport in San Pedro Sula. Mennonite pastor Rev. Rolando Carcamo was our host.

We climbed into two pick-up trucks and travelled to La Ceiba, on the Caribbean coast, where we would spend the next ten days. 

La Ceiba is the port city where most of the bananas from Honduras are imported to the United States.

Our daily routine consisted of getting up; having individual devotions, breakfast, and before we entered the community, Rolando indormed us the activities of the day. We visited their barrios, where members of the community told their stories and about their lives

The curriculum included the experience of the ten days in the community.  This included the history of their community and their country; their systemic poverty, and why they were stuck with it through no fault of their own. They shared with us their faith, as we participated in their Bible studies and worship.

We learned about the corruption and violence suffered by them by their government, and the intervention of the United States in the internal affairs of their country abusing of their human and civil rights.  

In the afternoon we would return to the residence to rest and then supper.

After super we would participate in the most important activity of the day.  This was the time for feedback by the students and their reactions to the experiences. Because the group was thrust into another culture, and into situations of poverty many were disoriented. They had never seen poverty at this scale before.

The students saw children begging in the streets with dirty faces and with tattered and dirty clothes.  From their perspective of privilege, they were schoked at what they saw. 

They wanted to solve their needs on a superficial level by giving them money or collect clothes and toys to give to the children. They felt guilty realizing the gulf between the haves and have not. They wanted to meet their needs in the moment, not realizing that it was more important to address the causes of systemic poverty.

They learned that it is the community that addresses those causes. We can't do it for them. We don't have the answers. Rather, the community finds the answers for their well being.

After supper we gathered to talk about the day's experiences. The students responded to what they saw. They saw that the people lack clean water to wash clothes, to take baths, and drink clean water. There is no sanitation for bathing and and to relieve themselves.

Electricity was rarely available, so they used kerosene lamps instead.

Marginalized communities lacked good land to grow crops, forced to tive on rocky soil producing meager crops. They had to fetch water at the ppolluted river, a mile away at. Children and women spent the better part of the day going up and down the hill with any container they can find, hauling the putrid water. Childrenn missed school because it was more important for the community to have water, than for the children to have and education.  All were infested with parasites, and many infants would die from diarrhea, a very preventable disease.  Those were some of the reasons poor people are caught in an endless cycle poverty. 

Transformation into a broader worldview is the beginning of the student’s education. Students were encouraged to journal and reflect on their daily experiences.  This resource would become their textbook when they returned home.

The day before we left Honduras, we had just finished the evening meal, when Rolando told us to climb into the trucks.  We had no clue where we going.  The sun was setting as we left the city.  Soon I smelled garbage.  We stopped on the side of the highway.  Rolando told us to get out. We crossed the road and entered a garbage dump.  In the twilight, we saw the shadows of people of all ages moving through the piles of garbage that the trucks had dumped during the day.  Tractors turned over the garbage, people followed for  behind picking up food scraps or finding something they could sell to make a little bit of money for their susatenance.

Rolando stopped as we gathered around him.  He greeted a young man standing in front of his shack.  While conversing with him, we could hear clinking sounds behind a  the sheet that covered the door.

 The man’s wife come out with four cracked coffee cups filled with coffee.  She greeted us with the traditional, hospitality in Latin America. Four cups of coffee and 12 North Americans.  I said to the students, "We must accept the coffee, in spite of its dubious sanitation.  We prayed over the cups as the Spirit made them cleaned them.   

The Holy Spirit took over as we began to celebrate the Eucharist. We passed the cups around the circle, with the couple among us, our bodies transformed into the Body of Christ. The Christ was becam present. The bread and wine was transfigured into the body and blood of Christ.

“Do this in Remembrance of Me. This moment became an Epiphany- a liminal space.  The present was kairos, a significant moment in time.  The students were not the only ones who were transformed that evening.  So was I - Metanoia!


“Camagüey’s “Pig Pen”

                                                       

 

In our “barrio” (neighborhood) of La Zambrana, where we lived in Camaguey, Cuba in the 50's, there was a boy who was called “Bolechurre” (Dirt Ball). That was not his real name, because no one knew his real name. He was always dirty. He lived in a shack just beyond a large briar (marabu) patch, the size of a city block near our house.

One day, my brother David was riding his bicycle with his friend sitting behind him on the bike.  As they passed Bolechure, David’s friend shouted, “Bolechurre!!” Bolechurre pulled out his slingshot and shot a stone towards David’s friend. His “friend” saw the stone coming towards him and ducked just in time for the stone to strike David on the back of his skull. David didn’t see it coming.  

The next thing I remember is a sink full of David’s blood, with our mother washing David’s wound.  It took a couple of stitches to close it. Wow!! I never had seen so much blood coming out from such a small wound.  It may me feel queasy.

Remembering this story over 65 years later, I wonder whatever happened to Bolechurre?  

Charles Schultz, the creator of the iconic Peanuts comic strips, created “Pig Pen.”

"Pig Pen" first appeared on July 13, 1954.  Pig Pig tells Peppermint Patty, "I haven't got a name . . . People just call me things . . . Real insulting things." He says he is usually called "Pig-Pen". No real first name or surname for "Pig Pen" was ever subsequently given in later Peanuts strips.”

Unlike Bolechurre, Pig Pen had a good friend in Charlie Brown and the Peanuts gang.